Embarazo y Parto

Complicaciones frecuentes del embarazo parte II

Polihidramnios

Se denomina así al exceso de líquido amniótico. Sus causas pueden ser normales como cuando se asocia a un bebé de gran tamaño o al embarazo múltiple o bien ser consecuencia de una enfermedad de la madre como la diabetes o una enfermedad del bebé como las llamadas malformaciones congénitas que pueden deberse a defectos de deglución como las obstrucciones de la tráquea, el esófago o el estómago fetal o anomalías neurológicas fetales como la anencefalia, espina bífida, mielomeningocele o hidrocefalia.

El polihidramnios puede diagnosticarse en un control prenatal de rutina y se confirma con la ecografía midiendo el volumen de líquido amniótico. El exceso de líquido amniótico también puede aparecer sin causa alguna y el bebé puede ser totalmente normal.

La distensión uterina causada por el exceso de líquido puede desencadenar un parto prematuro o que el bebé no se ubique en la posición correcta para el parto o que al momento de la rotura espontánea de la bolsa se produzca una procidencia del cordón umbilical.

Si tienes un polihidramnios se te recomendará reposo para evitar el parto prematuro y si tienes dificultades respiratorias, puede realizarse un drenaje del exceso del líquido mediante una punción con un catéter intra-amniótico.

Oligoamnios

Es la disminución de la cantidad de líquido amniótico. Puede ser debido a malformaciones congénitas en las vías urinarias fetales, las más frecuentes a nivel renal u obstrucción a nivel vesical. También una severa insuficiencia placentaria puede ser la causa conjuntamente con un bebé de muy bajo peso. El diagnóstico se confirma mediante una ecografía y de acuerdo al problema que lo cause podrá o no realizarse un tratamiento prenatal.

Anemia

Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, sustancia que transporta el oxígeno desde tus pulmones a todos los tejidos de tu organismo. Durante el embarazo el número de glóbulos rojos aumenta, pero hay un aumento aún mayor del líquido de todo tu cuerpo, resultando en una leve disminución de la concentración de hemoglobina por dilución. Si la caída de la hemoglobina es excesiva, es decir, por debajo de un valor de 10 g%, estás anémica.

Los síntomas pueden ser cansancio, falta de aire y falta de energía. Si la anemia es severa, no podrás hacer caminatas ni incluso subir una escalera. El bebé no es afectado por esto.

Después del parto te sentirás agotada lo cual puede provocar una disminución de la producción láctea.

Lo ideal es la prevención de la anemia durante el embarazo. Se deben realizar como mínimo dos controles de hemoglobina durante el embarazo y si el nivel es inferior a 10 g% se debe iniciar tratamiento.

Las causas más comunes son las deficiencias en la alimentación. Durante el embarazo el bebé consume rápidamente los depósitos de hierro maternos. Si hay hemorragia durante el embarazo también se debe suplementar la dieta con comidas ricas en hierro (carnes rojas, hígado, riñón, morcilla, cereales, semillas de girasol, frutas secas, yema de huevo, nueces, champiñones, remolacha). Los jugos de cítricos favorecen la absorción del hierro de los alimentos ya que contienen vitamina C. Si con la dieta no es suficiente deben administrarse comprimidos que contengan hierro y ácido fólico, que a veces pueden provocar acidez y constipación. Si la anemia se instala bruscamente por pérdidas abundantes durante el embarazo (placenta previa) o en el parto y tu hemoglobina tiene un nivel tan bajo que impide una movilidad normal, es indicación de realizar una transfusión sanguínea.

Diabetes gestacional

Es la que se desencadena durante el embarazo como consecuencia de la influencia de las hormonas placentarias. El tratamiento de la diabetes gestacional es, la mayoría de las veces, una dieta muy estricta en lo que a hidratos de carbono se refiere, aunque a veces es necesaria la administración de inyecciones de insulina diarias.

Toda mujer que haya tenido diabetes gestacional debe ser controlada rigurosamente porque tiene riesgo aumentado de padecer diabetes en los años que siguen al nacimiento y mayores chances de repetir la diabetes en embarazos posteriores.

Preeclampsia

Se denomina así a la hipertensión arterial provocada por el embarazo. Es debida a la producción placentaria de sustancias como el tromboxano que producen constricción de las arterias. Se desarrolla en mujeres normotensas o se agrega a una mujer ya hipertensa a partir de las 20 semanas de gestación.

Es una enfermedad peligrosa tanto para la madre como para el bebé. En la mamá puede provocar crisis hipertensivas, insuficiencia hepática o renal, alteraciones de la coagulación y hasta cuadros convulsivos o comatosos llamados eclampsia entre otras complicaciones. En el bebé puede producir una disminución de su crecimiento o graves complicaciones como el desprendimiento placentario.

El control de la tensión arterial es uno de los pilares del control prenatal. Tu médico jamás dejará de controlarla en cada consulta

Fuente: www.babysitio.com