Dietas

Consejos para comenzar una dieta

Lo más importante antes de empezar una dieta es tener claro que la necesitas y estar motivado a perder peso. Luego hay algunos trucos para hacer más llevadero ese sacrificio. A continuación encontrarás una pequeña ayuda si estás pensando en ponerte a dieta. ¡Mucha suerte!

– Antes de comenzar una dieta plantéate si realmente estás motivado a perder peso y a mantener esta pérdida a largo plazo. Esto no es fácil, pues implica el cambio de los hábitos nutricionales y de vida, incorporando el ejercicio físico.

– Haz una lista de las razones por las cuales deseas bajar de peso. Ello te ayudará a mantener la motivación.

– Tómate una fotografía del «antes». Es realmente satisfactorio notar la diferencia física producida al perder peso; es una gran recompensa

– Observa comer a los demás. Compara la forma de comer de una persona delgada y una gruesa. Esta última come de forma rápida, con voracidad, se atraganta de comida. ¿A cuál de las dos ves mejor comiendo?

– Proponte objetivos realistas. El ritmo adecuado de pérdida de peso debería no ser mayor de 1 kg. a la semana. Cualquier ritmo más rápido de pérdida de peso implica que lo que se está perdiendo no es sólo grasa, sino agua y tejido magro.

– No te peses todos los días. Solamente una vez por semana. Es fácil desanimarse si no ves resultados en la báscula todos los días.

– Haz un registro de alimentos y escribe en un diario todo lo que comes. No puedes pretender cambiar tus hábitos alimentarios si desconoces cuáles son tus errores. Anota la hora y lo que pasa en ese momento. Por ejemplo, ¿estabas aburrido?, ¿estabas triste?, ¿estabas viendo comer a otra persona? ¿coincide con un programa de TV?

– A la hora de la compra, no te dejes llevar por la publicidad. Confecciona una lista de los alimentos que necesites para realizar tus menús y cíñete a ella. Recuerda que los supermercados están concebidos para que la gente compre. Además de ayudarte a llevar una alimentación más equilibrada, incluso puede que te ayude a ahorrar.
Haz la compra después de comer, deteniéndote en la sección de frutería y verdulería. Son también muy útiles los tarros de verdura en conservas y la verdura congelada. Pasa después por la sección de pescadería (tanto fresca como congelados) y compra los pescados que se puedan hacer fácilmente al horno: dorada, salmón, pescadilla, lubina o merluza son buenas opciones.

– Siempre guarda los alimentos donde no los veas. Posiblemente pienses menos en la comida si no la estás viendo continuamente.

Fuente: parasaber.com