La habitación de los adolescentes
La adolescencia es un momento de cambios y de reafirmación de la identidad por eso los adolescentes necesitan un lugar que refleje su personalidad y este territorio libre en su habitación, su espacio de privacidad.
Los adolescentes necesitan un espacio de privacidad
La habitación es el único lugar de la casa, y del mundo, que el adolescente es su dueño. En este espacio que debe siempre respetado, los jóvenes sueñan, disfrutan de su sexualidad, escuchan música, chatean con sus amigos, hacen los deberes, leen y, muchas veces, también se encierran a sufrir y a llorar.
Recordemos que la sexualidad se encuentra presente durante toda la existencia humana, pero en la adolescencia se vive y manifiesta de manera un poco diferente a como se expresa en otras etapas de la vida. En este período surgen sensaciones e impulsos de tipo sexual que se encuentran relacionados con los cambios biológicos que enfrentan todas y todos las adolescentes. Los cambios hormonales provocan que se tengan deseos y fantasías eróticas, que se quiera sentir placer físico a través del propio cuerpo y del cuerpo de otros, especialmente de quien te gusta.
Son los chicos que están en esa edad tan difícil, en la que se suceden tantos cambios, tan bruscos y en tan corto espacio de tiempo.
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Una maternidad conflictiva
El embarazo altera de manera significativa el proceso biológico que prepara el cuerpo para conformar una mujer con la perfección que espera y anhela dentro de su propuesta personal de belleza.
La mujeres adolescentes viven en un contexto lleno de erotismo, desinformación y presión. Hacer el amor, para ellas, no siempre responde a sus propios deseos y decisiones. Los varones se sienten con el derecho de exigirles lo que, con descaro, llaman la prueba de amor. El amor de los chicos sí es verdadero porque siempre están dispuestos a hacer el amor. En cambio el de las mujeres se mueve en la duda. Para salir de esta duda, ellas deben hacer el amor cuando él lo desea. Este es uno de los grandes engaños que sostienen las relaciones amorosas.
La posición de la mujer frente al hijo no es nada clara. La feminidad y la maternidad son realidades sumamente complejas en su estructura y en su desarrollo. La posición de la mujer frente al hijo no es la misma que la del varón. Y, a su vez, el hijo no posee la misma significación para la madre que para el padre.
La adolescencia organiza la sexualidad de muchachas y varones, de conformidad con las nuevas concepciones sociales y culturales. Ya no una sexualidad destinada, de forma prioritaria, a la maternidad y la paternidad, sino a construir la masculinidad y la feminidad en un contexto de experiencias placenteras y gozosas en la relación con los otros.
Hemos querido comenzar un nuevo artículo, sobre el embarazo en los adolescentes, (encontrado en la web www.hoy.com) tema muy actual en estos días. Esperamos que sea de ayuda para comprender aún más a nuestros hijos adolescentes.
Hable sobre las cosas que son importantes para su adolescente. Cada jovencito prefiere hablar sobre distintas cosas. Algunas de las cosas sobre las que quieren hablar quizás no le parezcan importantes, pero, como explica la consejera escolar Carol Bleifield, «Con los jovencitos, a veces es toda una cultura distinta. Usted tiene que comprender esto, debe intentar ponerse en su lugar y en su época». Pero también advierte que no hay que fingir interés por algo que le aburre. Al hacer preguntas y escuchar, usted le demuestra a su hijo que respeta sus sentimientos y opiniones. Estos son algunos de los temas que les interesan en esta edad:
Reconoce los efectos de distintas drogas.
¿Cómo saber si tu hijo consume drogas?
Según las estadísticas, la mayoría de fumadores adictos al tabaco empiezan a fumar cuando tienen entre 11 y 14 años.