Adolescentes

Los adolescentes y las drogas. Parte III

Según las estadísticas, la mayoría de fumadores adictos al tabaco empiezan a fumar cuando tienen entre 11 y 14 años.

Muchos de los adolescentes empiezan a fumar porque lo hacen muchos de sus amigos. En este sentido, es importante enseñar a tu hijo el valor que tiene saber decir que no a ciertas cosas. A pesar de las primeras típicas burlas, sus amigos no van a pensar mal en tu hij@ por el mero hecho de rechazar un cigarillo. Al contrario, aunque no lo digan en voz alta, muchos le tendrán más respeto por su decisión.

Otros, empiezan a fumar como forma de rebelarse contra sus padres, la escuela o la sociedad en general. La rebelión forma parte de la adolescencia y en cierto modo es inevitable, pero hay cosas que puedes hacer para ayudarle a dejar el tabaco. Por supuesto, tu labor será más fácil si no fumas. De otro modo, lo tienes mucho más difícil.

Explícale las desventajas de fumar. La adolescencia es una época de muchos cambios físicos y de una mayor concienciación sobre su propia aparencia física. Por eso puedes hacer hincapié en las desventajas físicas del consumo de tabaco. Dientes amarillas, mal aliento, ropa que heule mal, mayor probabilidad de desarrollar ataques de acné juvenil, más grasa en el pelo…. Además de los efectos más graves sobre la capacidad pulmonar y la salud general de los consumidores.

La adicción al tabaco es difícil de superar para un adulto – por eso existen tantos fumadores – pero mucho más para un adolescente. Síntomas como irritabilidad, tensión, nerviosismo e incluso insomnio pueden influir de forma negativa en su intento de dejar el tabaco. Pero puedes ayudarle. Primero subraya las veces que puedas (sin ser pesado) lo orgulloso que te sientes de el por su esfuerzo. Busca actividades alternativas (sobre todo deportivas al ser posible). Acompáñale a ver a su medico, para preguntar sobre la posibilidad de que su hij@ pueda tomar algún sustitutivo.

No esperes milagros. El mero hecho que un hijo adolescente fumador intente dejar el tabaco y te deja ayudarle, es ya por si una pequeña victoria. Lo importante es darle ánimos. Si tu adolescente quiere dejar de fumar poco a poco, diseña un plan, limitando el numero de cigarillos que consume cada día, y reduciendo el número poco a poco. O ayúdale a imponerse unas normas que hacen que fume menos. Por ejemplo, prohibido fumar dentro de la casa, solo se puede fumar después de cenar, o prohibido fumar entre semana.

Debes ser paciente, ya que muchas veces quizás tu hij@ tenga tropiezos, y no obedezca su plan de dejar el cigarro, pero lo más importante es que sabe que cuenta con tu ayuda.

Fuente: euroresidentes.com