Adolescentes

Embarazo en la Adolescencia. Parte III

La posición de la mujer frente al hijo no es nada clara. La feminidad y la maternidad son realidades sumamente complejas en su estructura y en su desarrollo. La posición de la mujer frente al hijo no es la misma que la del varón. Y, a su vez, el hijo no posee la misma significación para la madre que para el padre.
La mujer, desde su deseo, es madre muy tempranamente porque la familia y la sociedad la hacen así. El juego de la muñeca ejemplifica, con bastante claridad, hacia dónde se le orienta a la mujer desde muy niña.
Porque la muñeca no es un tan sólo un juguete sino un objeto con el cual la niña se relaciona con los mensajes que la sociedad ha creado para ella: la maternidad, lo doméstico y sus obligaciones de esposa. Al jugar con la muñeca, la niña recrea su situación de hija, al tiempo que escenifica la posición de su propia madre.Ella es la muñeca y, al mismo tiempo, su mamá.

Se puede hablar tanto a las niñas de ser mamá que, cuando llegan a la adolescencia, les entra, como dicen ellas mismas, un ansia de ser mamás que ya no pueden más. Es como si en ellas apareciese, quizás de súbito, un profundo deseo de tener un hijo que, con seguridad, determina que, más inconsciente que conscientemente, no se cuiden y queden embarazadas.

Mientras el varón exige «la prueba de amor», la mujer puede certificar el amor de él mediante el hijo que recibe y da. Así demuestra su feminidad a una sociedad que privilegia la maternidad sobre todo otro deseo, valor o expectativa de la mujer. Y ésta es una posición que puede darse no sólo en la adolescente de los estratos populares, sino también en las chicas de los otros grupos sociales porque los modos de educar a las niñas, en términos generales, poseen los mismos contenidos. Lo que varían son las formas y los medios.

El siguiente testimonio puede resultar atroz, pero da cuenta de esas fantasías y actuaciones en las que se ven involucradas chicas que, por sus situaciones familiares, sociales y personales, no han logrado construir un proyecto de vida que vaya más allá de lo situacional y de un futuro demasiado cercano. Parecería que el hijo en sí mismo se hubiese constituido en el proyecto de vida.
«A veces lo hacemos porque queremos quedar embarazadas. Tenemos deseos de tener un hijo. Entonces hacemos todo lo posible para quedar embarazadas. Si no quedamos en la primera, hacemos hasta que quedemos».

DIALOGO DE PADRES E HIJOS

Nada hay tan importante para los adolescentes como el mundo de los afectos. Sin embargo, allí reina la incomunicación en la familia.
Ni padres ni madres hablan con sus hijos, varones y mujeres, de los temas más importantes para ellos.
Los datos del gráfico son elocuentes sobre el silencio entre padres e hijos.

¿Has conversado con tu papá sobre tus enamorados (as)?

NSC 6 %
SI 18 %
NO 70 %
A veces 6 %

¿Has conversado con tu mamá sobre tus enamorados (as)?

NSC 4 %
SI 32 %
NO 54 %
A veces 10 %

Fuente: Defensa de los Niños Internacional (DNI)

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