Obesidad Infantil. Parte V

COMO Y QUE DEBE COMER
La alimentación del niño ( de uno a tres años.)

* Ofrezca 3 leches más 2 comidas por día. El estomago del niño de corta edad no puede contener suficiente alimento para evitar que tenga hambre entre las comidas.
* Sirva porciones pequeñas y dele más si el niño lo pide. Un plato demasiado lleno de comida resulta abrumador y poco apetitoso para el niño de corta edad.

Obesidad infantil. Parte IV

Si existe la predisposición debe asumirse y comenzar las medidas preventiva lo mas precoz posible en nuestros hijos. Seguro que muchos padres y madres que sufren de obesidad se han planteado en algún momento si su enfermedad afectará también a sus hijos e hijas.

¿Es la genética un factor decisivo?
¿Se puede hacer algo por evitarlo o hay que asumir lo inevitable?

El balance energético de una persona puede estar influenciado hasta en un 40% por su herencia genética

Niño de dos años ya es un fumador innato

Este niño de tan sólo dos años de edad se enfada si sus padres le quitan los cirgarrillos. La familia del bebé vive en el pueblo pesquero de Musi Banyuasin, en el sur de la provincia indonesia de Sumatra.

Pese a este comportamiento parece que sus padres no lo consideran importante. “No estoy preocupado por su salud, se le ve saludable”,

Los adolescentes y las drogas. Parte II

Prevenir el consumo de drogas.

Cuando se trata del consumo de drogas es mucho mejor prevenir desde el principio que luego tratar una adicción. Pero ¿cómo pueden los padres prevenir o impedir que sus hijos adolescentes consuman drogas?

Es complicado, y la última decisión sobre si consumir drogas o no solo puede ser tomada por nuestros hijos, pero sí podemos ayudar a que sean responsables y sepan las consecuencias del posible consumo. Y también darles armas para rechazar. Aquí ofrecemos algunos consejos.

Los amigos imaginarios.

niñoLos amigos imaginarios corresponden a una forma de expresión que se manifiesta principalmente en niños preescolares. En la bibliografía especializada está descrito como un fenómeno que se da con más frecuencia entre los tres y cuatro años. Aunque hay quienes lo manifiestan hasta un poco más grandes.

Los amigos imaginarios pueden ser de distinta naturaleza, como personas u objetos, peluches, monos o personajes inventados. Y es con ellos con quienes el niño tiene un espacio para conversar, jugar y pelear.

En general, se supone que los amigos imaginarios tienen una función positiva para los niños en momentos en que ellos no son capaces de expresar bien sus sentimientos.

Como poner normas y límites al hijo adolescente.

limiteLa disciplina sigue siendo tan importante en la educación de un adolescente como durante el resto de la infancia. La diferencia es que conforme se van haciendo cada vez mayores, los adolescentes cuestionan cada vez más las normas y límites que sus padres les imponen. Sin embargo la disciplina es una herramienta básica en la formación de una persona responsable y estable, así que es muy importante tener unas normas y límites bien definidos y exigir que todos los respeten.

Una manera de hacer que sus hijos adolescentes obedezcan sus reglas es ayudándoles a fomentar un comportamiento responsable a través de las siguientes técnicas:

* Ayudarles a expresar sus sentimientos. Si un hijo adolescente le pega a un hermano menor, es importante preguntarle porqué lo ha hecho, y pensar en otras formas de desahogar su enfado

Padres de Adolescentes.

La adolescencia es una de las etapas más complicadas en la vida de los humanos, no solo para los adolescentes, sino también para los padres. Habrá momentos en que te parecerá que una persona irreconocible ha ocupado el puesto de tu hij@ y añorarás un pasado más fácil en cuanto a la disciplina se refiere.
Pero es importante recordar que durante la adolescencia nuestros hijos aprenden a ser su propia persona, a tomar decisiones ellos solos, a convivir más con sus compañeros, a vivir situaciones de amor correspondido o amor no correspondido y, en definitiva, a servir como ser independiente en el mundo.
Es una tarea tan importante para su futuro como adulto, como complicado y hay que respetar su forma de afrontar los retos de esta edad y, en la mayor medida posible, comprender su complejidad. Es fácil desesperarse cuando vemos a nuestros hijos tambalear entre la dependencia de un niño y la independencia de un adulto según el desafio del momento, pero hay que armarse de paciencia e intentar no dejarle ver nuestra frustración.
No podemos trasladar (todavía) nuestras reglas y soluciones de adultos a los problemas y situaciones de nuestros adolescentes. Los adultos afrontamos los retos con un sentido mucho más desarrollado sobre quiénes somos, cuáles son los valores importantes, qué deseamos y cómo lo conseguimos. Pero no podemos – ni debemos intentar – trasladar este sentido (logrado después de muchos años de aprendizaje personal y profesional) a nuestros hijos. No debemos imponer nuestra manera de hacer las cosas o arreglar situaciones difíciles, por mucho que estemos más preparados para ellos para hacerlo. Podemos – y debemos – escuchar, aconsejar, ayudar o ensayar con ellos. Pero nada más. Tienen que aprender, y debemos respetar su manera de hacerlo en la mayor medida posible.
Errores, falsos inicios, opiniones equivocadas, acciones impulsivas, obsesiones pasajeras, lealtades cruzadas, fracasos….. todo forman parte de este aprendizaje. Los adolescentes no solo tienen que aprender la respuesta correcta a una dada situación, sino que tienen que comprender el valor de esa respuesta y esto es algo que a veces solo se aprende a través de la experiencia. Es un camino complicado, confuso y difícil, que requiere la comprensión y el apoyo de madres, padres, y familiares mayores.
Adolescentes que se sienten capaces de contarles a sus padres sus temores, sus fracasos y sus aspiraciones sin ser juzgados, tienen mucho más posibilidades para convertirse en adultos seguros y buenas personas que aquellos adolescentes que sienten la necesidad de esconderles todo a sus padres. Nuestro reto como padres de adolescentes es mantener abiertas las vías de comunicación, trasladar nuestras inquietudes a nuestros hij@s sin predicarles, aprender a explicar nuestra postura sin menospreciar la suya, respetarles y conseguir que nos respetan, contar hasta diez antes de gritar…
Fuente: Euroresidentes.com

padresLa adolescencia es una de las etapas más complicadas en la vida de los humanos, no solo para los adolescentes, sino también para los padres. Habrá momentos en que te parecerá que una persona irreconocible ha ocupado el puesto de tu hij@ y añorarás un pasado más fácil en cuanto a la disciplina se refiere.

Pero es importante recordar que durante la adolescencia nuestros hijos aprenden a ser su propia persona, a tomar decisiones ellos solos, a convivir más con sus compañeros, a vivir situaciones de amor correspondido o amor no correspondido y, en definitiva, a servir como ser independiente en el mundo.

Es una tarea tan importante para su futuro como adulto, como complicado y hay que respetar su forma de afrontar los retos de esta edad y, en la mayor medida posible, comprender su complejidad.

Etapas de la Adolescencia.

adolescentesSe suele dividir las etapas de la adolescencia en tres. Cada etapa trae sus propios cambios físicos, emocionales, psicológicos y de comportamiento. El desarrollo de los niños entre 8 y 18 años no está solamente determinado por el crecimiento y los cambios biológicos que experimentan su cuerpo, sino también por su propio temperamento y personalidad, las expectativas puestas en ellos por los adultos con los que conviven, y las influencias sociales.

La pre-adolescencia: desde las 8 hasta las 11 años

Cambios físicos: Crecimiento desigual de huesos, músculos y organos puede dar una apariencia algo torpe. Supone el inicio de la pubertad para la mayoría.

Fase cognitiva: Pensamientos lógicos y tendencia a despreciar pensamientos imaginativos de la infancia.

La importancia de la «fase en brazos».

Durante esos dos años y medio que pasé en la Jungla de Sudamérica junto a indios de la Edad de Piedra, pude darme perfecta cuenta de que nuestra naturaleza humana no tiene mucho que ver con lo que nos han hecho creer.

Los bebés de la tribu Yequana, lejos de necesitar un clima de paz y tranquilidad para dormir, eran capaces de echar una cabezadita tranquilamente en el momento preciso en que se encontraban cansados, o cuando los hombres, mujeres o niños que los cargaban bailaban, corrían, caminaban, gritaban o remaban en sus canoas