La mejor dieta para el verano
El cambio de temperaturas que supone la llegada del verano exige modificar ligeramente nuestra dieta, para adaptarla a nuevas necesidades nutritivas. Una alimentación sana y equilibrada es fácilmente compatible con el sol y el calor si seguimos una serie de pautas básicas. Y es que el efecto inmediato del calor es la deshidratación del organismo. La subida del mercurio de los termómetros exige, principalmente, una dieta con alto contenido en agua y fibra, que permita mantener nuestro cuerpo hidratado, limpio y nutrido.
El calor del verano es difícil de soportar para algunas personas, puede provocar cansancio, mal humor, desgana, agobio, etc., pero si a esto se le suma un embarazo, puede ser casi insoportable. Como siempre, hay truquillos que permiten sobrellevar la época estival, consejos que aunque el embarazo esté muy avanzado, combatirán las molestias que provoca el calor, pasando un verano más fresco.