Embarazo y Parto

La alimentación durante el embarazo. Parte IV

¿Qué se debe evitar comer y beber durante el embarazo?

Como mencionamos anteriormente, evita el alcohol. Ningún nivel de consumo de alcohol está considerado seguro durante el embarazo. Igualmente, consulta con tu doctor antes de tomar vitaminas o productos basados en hierbas. Algunos de estos productos pueden ser perjudiciales para el feto.

Y aunque muchos doctores piensan que una o dos tazas de café de 6-8 onzas, té o refrescos con cafeína no le harán daño a tu bebé, probablemente sea una medida inteligente evitar la cafeína completamente, de ser posible. El consumo alto de cafeína ha sido vinculado a abortos, por ello, es mejor limitar su consumo o cambiarlo por productos descafeinados.

Cuando tu estás embarazada, es importante evitar las enfermedades que se originan en determinados alimentos, como por ejemplo, la listeriosis y la toxoplasmosis, las cuales pueden poner en peligro la vida de un bebé que todavía no ha nacido pudiendo causar defectos de nacimiento o abortos espontáneos. Las comidas que debes evitar incluyen:

* quesos blandos, sin pasteurizar (descritos en la publicidad como «frescos») como los quesos Feta, de cabra, Brie, Camembert, y el queso azul
* leche sin pasteurizar, jugos y vinagre de sidra
* huevos crudos o comidas que los contengan, incluyendo los postres tipo mousse y el Tiramisu
* carnes, pescados o mariscos crudos o poco cocinados
* carnes procesadas como las salchichas y los embutidos (los cuales deben estar bien cocinados)

Si tu has comido este tipo de alimentos en algún momento durante tu embarazo, no te preocupes mucho por ello ahora; simplemente evítalos durante el resto de tu embarazo. Si estas realmente preocupada, consulta con tu doctor.

Puede que también debas evitar comer tiburón, pez espada, caballa, y blanquillo así como limitar la cantidad de otros tipos de pescado que consumes. Aunque el pescado y los mariscos pueden ser una parte muy sana de su dieta durante el embarazo (contienen beneficiosos aceites grasos omega-3, son altos en proteínas y bajos en grasas saturadas), este tipo de pescados pueden contener altos niveles de mercurio. El mercurio puede ocasionar daños al desarrollo del cerebro de un feto o de un niño en edad de crecimiento. La Administración Estadounidense de Alimentos y Medicamentos (U.S. Food and Drug Administration, FDA) y la Agencia Estadounidense de Protección del Ambiente (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) declaran que estos pescados no deben de ser incluirlos en las dietas de las mujeres embarazadas, aquellas que planeen quedar embarazadas, madres que estén dando de lactar y niños pequeños.

El mercurio, un elemento que ocurre naturalmente en el ambiente, también puede estar presente en el aire a través de la contaminación ambiental y puede acumularse en los arroyos y océanos, en donde se convierte en metilato de mercurio al entrar en contacto con el agua. Así, las concentraciones de mercurio se almacenan en los peces, especialmente en los más grandes que suelen comer a los pequeños.

Si tú estas embarazada y comes tiburón, pez espada, caballa o blanquillo, aunque sea de vez en cuando, es una buena idea que dejes de comerlos. Aunque todos los pescados y mariscos contienen ciertos niveles de mercurio, puedes disfrutar de aquellos que tengan niveles inferiores de mercurio (langostinos, atún claro enlatado, salmón, pollock y bagre) siempre que los comas en moderación (la FDA y la EPA recomiendan no sobrepasar un limite de 12 onzas por semana). Debido a que los filetes de atún albacore (o blanco) o cualquier filete fresco de tuna tiene niveles de mercurio más altos que el atún enlatado, se recomienda que no consumas más de 6 onzas por semana de este tipo de pescado.

Fuente: Kidshealt.org