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	<title>Portal para Mujeres - Amujer.com : Lo que nosotras queremos!!! &#187; Comunicación</title>
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		<title>Temas para conversar en la primera cita a ciegas</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jun 2010 21:30:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Cita]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Hombres]]></category>
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		<description><![CDATA[Siempre es mejor que los temas de conversación en la primera cita a ciegas surjan en forma espontánea pero puede suceder que por los nervios o la tensión del momento te encuentres sin nada que decir. En esta entrada encontratrás temas de conversacion para la primera cita a ciegas  que ayudan a relajar el ambiente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1831 alignleft" title="cita-a-ciegas" src="http://www.amujer.com/wp-content/uploads/2010/06/cita-a-ciegas-e1276118944628.jpg" alt="" width="200" height="150" />Siempre es mejor que los temas de conversación en la primera cita a ciegas surjan en forma espontánea pero puede suceder que por los nervios o la tensión del momento te encuentres sin nada que decir. En esta entrada encontratrás temas de conversacion para la primera cita a ciegas  que ayudan a relajar el ambiente para que puedan establecer una comunicación.</p>
<p>Querías tener una conversación interesante, ingeniosa o divertida como para impresionar positivamente a esa persona y resulta que cuando están en plena cita a ciegas no se te ocurre nada que decir.<span id="more-1830"></span></p>
<p>Cuando las palabras se esfuman de tu cabeza comienzas desesperadamente a pensar: que digo y nada, no puedes creer que tú que siempre tienes temas de conversación justo en la primera cita a ciegas te quedas en blanco.</p>
<p>Los nervios van en aumento, te sientes en la obligación de decir algo, ya no esperas que sean frases brillantes, cualquier cosa sirve y al final terminas tartamudeando o diciendo una tontería.</p>
<p>Para que esto no pase en paraellas te vamos a dar algunos temas de conversacion para la cita a ciegas , sencillos, nada brillante como para deslumbrar, sino al contrario temas de conversacion para la primera cita que ayudan a relajar el ambiente para que puedan establecer una comunicación.</p>
<p><strong>Algunos temas de conversacion para la primera cita</strong></p>
<p><strong>*</strong> Hablar de los amigos siempre puede ser un buen tema para iniciar la conversacion en la primera cita, especialmente si tienen alguno en común, pero no hablar mal sino contar algo interesante o gracioso que te sucedió con tal amiga o amigo.</p>
<p>Si no tienen amigos en común puedes hablar de los tuyos y preguntarle a la otra persona quien es su mejor amigo o amiga, de inmediato se establece un diálogo en el que habrán preguntas y respuestas de los dos lados.</p>
<p><strong>*</strong> Otro tema de conversación para la primera cita, muy común pero que sirve para conocerse es hablar de la familia, si son muchos o pocos, si tienen hermanos, como es su relación con ellos, sin contar tragedias, rencores o cosas con mala onda de esas que ocurren en todas las familias, eso puedes hablarlo cuando se conozcan más.</p>
<p>Recuerda que una primera cita debe ser agradable y dejar un recuerdo positivo de tu persona como para que quieran volver a invitarte.</p>
<p><strong>*</strong> Una vez que se tocaron algunos de estos temas se puede pasar a hablar de los apodos, si tienes alguno puedes contar como surgió y si es la otra persona preguntarle a quien se le ocurrió la idea</p>
<p><strong>* </strong>Otro tema de conversación en la primera cita puede ser el de los signos del Horóscopo, aunque nadie crea demasiado en ésto todo el mundo sabe cual es su signo y que características presenta.</p>
<p>El orden en que se toquen los temas de conversación en la primera cita no es importante ya que sólo son ideas para que no terminen callados uno frente al otro deseando que la cita se termine porque no tienen de que hablar, pero los fuimos colocando de esta forma para que vayan llevando a más intimidad.</p>
<p>Si observas verás que se comienza con generalidades para ir llegando de a poco a los temas que traten de ustedes dos, para ese momento ya pasaron los nervios y ambos estarán distendidos como para ir a lo que les interesa.</p>
<p>Por eso el siguiente tema ya puede ser que espera encontrar en la persona que le gusta, como piensa que debe ser una pareja ideal, cuales son las que considera las cualidades más importantes y que defectos no soporta.</p>
<p><strong>*</strong> Además de esos temas hay varios que se pueden utilizar para saber de que hablar en una primera cita, de los estudios, del trabajo, de música, películas, viajes, lugares de vacaciones.</p>
<p>La recomendación es que no pretendas de antemano impresionar a nadie, eso puede terminar fatal, es mejor ir a lo sencillo pero seguro, hablar con naturalidad y hacer sentir cómoda a la otra persona.</p>
<p><strong>Temas de conversación que espantan a los hombres</strong></p>
<p>Cuando vas a salir con un hombre por primera vez posiblemente pienses sobre lo que vas a decir o de que temas hablar para dejarle una buena impresión, aquí te vamos a decir sobre lo que no es conveniente hablar y que temas no le gustan a los chicos.<br />
Existen temas de conversación que espantan a los hombres, principalmente cuando se está comenzando una relación ya que luego que está afianzada se puede hablar de todo y si algo le aburre o molesta a un hombre te lo dirá con confianza.</p>
<p>Para ser sinceras, ellos también tienen temas que no nos agradan y más adelante vamos a hablar de algunos, pero de momento comencemos por saber cuales son los que debemos evitar o no ser reiterativas.</p>
<p><strong>*</strong> El primer tema que puede espantar a un hombre, incluso desde la primer salida, es comenzar a decir que lo que buscas es una relación estable, un compromiso serio y que no eres una de esas chicas fáciles que salen con cualquiera.</p>
<p>Las palabras relación y compromiso son las que menos quiere oir un hombre al principio, aparentemente les da la impresión de que quieren cazarlos y eso los pone incómodos.<br />
Tampoco es necesario decirle que no eres fácil, porque ya se va a dar cuenta cuando intente ir muy rápido y vea que contigo no funcionan así las cosas, eso lo entusiasmará más tratando de derribar las barreras.</p>
<p><strong>*</strong> En el puesto número dos de los temas de conversación que espantan a los hombres tenemos la mención a los ex, aquí tenemos un doble problema, si hablas bien de ellos se va a sentir incómodo y si hablas mal puedes parecer resentida o despechada.<br />
<strong>*</strong> Antes de elogiar a un ex piensa en lo que sentirías si él estuviera hablando maravillas de las chicas con las cuales salió anteriormente.</p>
<p>De la misma forma imagina a un hombre describiendo como sus ex lo engañaron, maltrataron o abandonaron, es posible que lo veas como un tonto que no vale la pena ya que ninguna lo quiso o le fue fiel.<br />
Por lo tanto evita darle esa imagen aunque sientas ganas de desahogarte por la forma como rompiste con tu último ex.</p>
<p><strong>*</strong> Otros de los temas que no les gustan a los chicos es hablar sobre enfermedades, tragedias o desgracias, la vida real no es como las telenovelas en las cuales la protagonista tiene una vida terrible y eso la hace maravillosa para su galán.</p>
<p>Los hombres en las primeras citas quieren pasarla bien y no estar escuchando lamentaciones.</p>
<p><strong>*</strong> No hables de tus defectos, si consideras que estás algo gordita, que tu cabello es ingobernable, que tus dientes no están alineados o que tus piernas no son perfectas, no se lo digas, a él le gustaste tal como eres por eso te invitó a salir.</p>
<p>Si tiras abajo tu imagen harás notar que tienes baja autoestima y no te quieres a ti misma, ya sabemos que alguien que no se quiere produce en los demás la impresión de que no merece la pena.</p>
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		<title>Soportar las manías</title>
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		<pubDate>Wed, 12 May 2010 05:41:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Desorden]]></category>
		<category><![CDATA[Manías]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-1765 alignleft" title="pareja-" src="http://www.amujer.com/wp-content/uploads/2010/05/pareja--e1273590819969.jpg" alt="" width="200" height="149" />Sin duda hay grandes problemas que afligen las relaciones; la infidelidad, el abuso y el vicio no se han extinguido. Una sociedad altamente sensualizada libra un seductor son de tambor de distracciones. Pero, podrían ser los pequeños problemas los que alteran el amor de la manera más imperceptible. Los calcetines sucios en la puerta. La manera en la que nuestra pareja mastica haciendo tanto ruido. Como el incesante goteo de un grifo que pierde agua, aquellos erosionan la buena voluntad que subyace en toda relación. Antes de que uno lo sepa, uno siente que no es querido, que no es escuchado y que no es valorado, si no criticado y controlado. La intimidad se convierte en un vago recuerdo.<span id="more-1764"></span></p>
<p>Sin embargo, situaciones de mal humor son inevitables en las relaciones. Es imposible encontrar otro ser humano cuyas manías, hábitos y preferencias se alineen perfectamente con las de uno. El desafío fundamental en una relación, sostiene el psiquiatra de Nueva York John Jacobs, es “saber negociar y vivir con los incordios de tu pareja de tal forma que no te moleste y os mantenga a ambos unidos. ”Cuando los matrimonios no funcionan, añade, a menudo no es porque se enfrentan a grandes problemas, sino por las pequeñas diferencias“.</p>
<p>Las personas tenemos valores y formas de ver el mundo que difieren y queremos cosas diferentes. Tales diferencias derivan de nuestro temperamento influido genéticamente, nuestro sistema de creencias y de las experiencias desarrolladas en nuestra familia de origen, explica Diane Sollee, terapeuta de familia. “Pensamos: ‘Mi padre solía bajar la tapa de wáter, ¿por qué no lo puedes hacer tú?’ &#8211; ‘El mío nunca bajaba la tapa del wáter, y yo no voy a hacerlo tampoco”. Cualquiera que sea el origen, tales modelos están profundamente enraizados y son difíciles de eliminar.</p>
<p>A veces, un calcetín en el suelo es sólo un calcetín en el suelo. Pero, especialmente entre parejas estables, las pequeñas molestias podrían cifrar problemas más profundos. Es como si cubitos de hielo se convirtieran en un iceberg, dice el terapeuta familiar John Van Epp. Piensa en cubitos de hielos como si fueran agravios que flotan libremente – molestos pero sin importancia. Odias la forma en la que tu pareja pone los pies en los muebles.</p>
<p>Tales comportamientos podrían hacerte subir por las paredes, pero son inofensivos. Pero los pequeños problemas se convierten en una enorme fuerza sumergida cuando toman un sentido diferente en tu mente &#8211; cuando las sumas como una evidencia de un defecto en el carácter o un defecto moral. Estás enfadado por el hecho de que tu pareja odie compartir comida de su plato o planear con antelación. Y que cuando intentas compartir noticias importantes, ella se ponga nerviosa y te corte para contarte algo suyo. Cuando juntas todo, una imagen surge de tu pareja como egoísta y ensimismada en sí misma, siempre colocando sus necesidades en primer lugar.</p>
<p>“No vives con tu pareja en tu casa. Vives con tu pareja en tu cabeza,” explica Van Epp. Gradualmente, empiezas por buscar evidencias de que tu pareja sólo piensa en sí misma – y, desde luego, las encuentras. Tus percepciones cambian con el tiempo: La pareja idealizada con la que habías empezado, llega a ser menos ideal.</p>
<p>Pero, si quieres convivir en pareja, algo tiene que cambiar, y con toda probabilidad eres tú. Toda irritación en una relación es una calle de doble sentido. Las parejas centran su atención en lo que consiguen y no en lo que dan. Pero, no importa lo frustrante del comportamiento de la pareja, la mayor parte está en tu interpretación. Lo que importa es el significado que le atribuyes.</p>
<p>La habilidad para eliminar las crispaciones en una relación descansa en cada uno de nosotros. Podríamos sabotear o no buenas relaciones. Todo depende de cómo interpretemos el problema.</p>
<p><strong>1. “Es deliberado”</strong></p>
<p>Diane Sollee recuerda que su padre roncaba muy fuerte. “Cuando le preguntaba a mi madre cómo podía soportarlo, ella respondía: ‘Cuando le oigo roncar, se que está en casa a salvo, vivo y bien.’”“Es la reacción del huésped, no la fuerza del patógeno,” dice el rabino y educador matrimonial Edwin Friedman. Roncar no es el problema; es el significado que se le da. Nos tomamos cada molestia como algo personal. Tratamos cada acción, consciente o inconscientemente, como un desaire personal, como un signo de que el otro no se preocupa por nosotros o de que no nos está priorizando. Cuando no conseguimos lo que queremos, lo interpretamos como: “No me quieres lo suficiente” y pensamos: “Si realmente te preocuparas por mí, dejarías los hábitos que me molestan”.</p>
<p>Desgraciadamente, gran parte del comportamiento es algo inconsciente, hacemos muchas cosas sin pensar. “Sería ideal tener en cuenta siempre la reacción del otro,” dice el psicólogo Michael Cunningham de la Universidad de Lousville, “pero la realidad es que la gente habitualemtne tiene comportamientos automáticos que están centrados en sí mismos, sin tener en consideración a la otra persona.”</p>
<p>Cunningham estudió las crispaciones en las reslaciones de 160 parejas y encontró que las personas suprimen el mostrar desagrado por los hábitos de la pareja al principio de la relación, pero dejan que florezca una vez que se encuentran en una relación más estable,” observa. “En las primeras citas, estás muy vigilante. Una vez que hay un compromiso estable, sientes que puedes relajarte.”</p>
<p>Cunningham ve las crispaciones que surgen como “alérgenos sociales.” Como con los alérgenos físicos, la primera exposición produce una pequeña reacción negativa, pero cada contacto sucesivo incrementa la sensibilidad. Esa es, dice, la razón por la que aquellos que se encuentran en relaciones de larga duración explotan por aquello que parecen pequeñas transgresiones. La primera toalla mojada en el suelo del baño irrita algo, la centésima puede desencadenar una reacción hipersensible.</p>
<p>Si tu pareja tiene un hábito del que él o ella no es consciente pero que te saca de quicio – dejando la puerta del baño abierta, dejando migas de pan en el plato de la mantequilla, yendo de aquí para allá en ropa interior – sácalo a relucir de forma cariñosa. Quizá, simplemente no se le había pasado por la cabeza a tu pareja que eso te molestara.</p>
<p>Después, están los comportamientos respecto a los que tú has manifestado tu desagrado, pero que persisten. En este caso, si percibes que tu pareja tiene dificultades para cambiar estos aspectos o comportamientos de sí misma, es hora de evaluar la situación. Intenta recordarte a ti mismo lo que tienes, y lo que estás dispuesto a perder. John Buri, un psicólogo de la Universidad de San Thomas en Minneapolis, cita a una colega suya que tenía una risa estridente y áspera. “Siempre temía que empezara con su ridícula risa, que era para él como unas uñas arañando una pizarra,” recuerda Buri. Aunque la pareja tenía muchas cosas en común, su unión se fue erosionando poco a poco a causa de esa manía. Después de 15 años de matrimonio, sin embargo, la mujer contrajo cáncer y murió. “Ahora, el añora oír esa risa una vez más,” dice Buri.</p>
<p><strong>2. El desorden</strong></p>
<p>Normalmente, en todas las relaciones, un miembro de la pareja suele ser más desordenado que el otro. El ochenta por ciento de las parejas que viven juntas dicen que las diferencias sobre orden y desorganización ocasionan tensión en la relación, informa Eric Abrahamson, profesor de administración de empresas de la Universidad de Columbia, y el periodista de Massachussets, David H. Freedman, autores de A perfect Mess (Un desorden perfecto).“Mi novio tira sus calcetines sucios al suelo cuando se mete en la cama,” dice Victoria, una contratadota legal en Nueva York.” Una vez que un hombre vive con una mujer, realmente no ve la necesidad de limpiar lo que deja detrás. Él asume que yo los recogeré por la mañana. Es desconsiderado.”“Él nunca limpiará de la manera que tu quieres que lo haga,” dice el terapeuta de familia Cloe Madanes. “No puedo decirte cuántas parejas se divorcian por esto.”</p>
<p>Si tu pareja no parece que pueda cambiar formas descuidadas, reconstruye el asunto en tu propia mente. En vez de enfocarte en lo inadecuado de su forma de limpiar, acuérdate de lo mucho que aprecias su contribución a las tareas del hogar. Cambiando tu perspectiva puedes no sólo solucionar el problema del desagrado, sino que además se puede reconstruir la dinámica de la relación.</p>
<p><strong>3. No sentirse querido/a</strong></p>
<p>El gurú motivacional Tony Robbins, creador del programa “La Relación Esencial” con la terapeuta Madanes, creció en una familia en donde se motivaba a cada uno a decir lo que quisiera y cuando quisiera. “Nuestro planteamiento era: puedes decirlo con toda la intensidad que quieras y vamos a resolverlo aquí mismo,” dice Robbins. “Si te levantabas y dejabas la habitación o decías, ‘Joder, no puedo más, no aguanto más,’ la norma de mi madre para eso era: ‘Esta relación se ha acabado.’” Mientras crecía, Robbins absorbió estas normas inconscientemente.Después, se enamoró de una mujer cuyo padre nunca alzaba la voz, un hombre que dejaba la habitación siempre que se sentía ofendido. “Mi norma era:´tú te quedas y lo resuelves´, y la suya era, ´tú no alzas la voz´”. El choque de puntos de vista llevó a la desesperación. Cuando Robbins se acaloraba y alzaba la voz, su novia se sentía herida. Ella abandonaba la habitación para evitar el conflicto, lo que significaba para Robbins que él no le importaba.<br />
Ambos no se sentían queridos. Así que hicieron un pacto: El no levantaría su voz y ella no dejaría la habitación. Funcionó perfectamente, hasta el día en que ambos estaban bajo estrés. Robbins alzó su voz y ella salió de la habitación: “¡Prometiste que no saldrías de la habitación!” dijo Robbins.“¡Tú dijiste que no irías a gritar!” dijo su novia, que salió echando pestes. Furioso, Robbins fue tras ella. De repente, ella saltó de detrás de una puerta y dijo, “¡Bú!”. Ambos se rieron tanto que olvidaron la pelea. Sus ganas de jugar disipó su enojo y les recordó lo importante que eran el uno para el otro. Ella había llevado a cabo lo que Madanes llama una “interrupción de pauta,” cambiando el contexto de interacción tan drásticamente que el comportamiento hiriente se detiene instantáneamente.</p>
<p>Cuando la pareja te está atacando o haciéndote sentir que no eres querido, la interrupción de pauta es necesaria para cambiar el sentido de la interacción por completo, de tal forma que la malicia se desvanece. En vez de responderle de forma defensiva gritando, es mejor pararse y reconocer en ese momento que tu pareja es incapaz de apoyarte en ese momento y no piensa realmente lo que está diciendo. Tranquilízate y da a tu pareja la calma que necesita. “Dile: ‘Puedes chillar, puedes gritar, puedes hacer lo que quieras, pero te quiero y no puedes deshacerte de mí,’” advierte Robbins.</p>
<p>“Necesitamos esa unión, esa aprobación… la comprensión. Tener a alguien que va a estar ahí y no va a salir corriendo. Así es como desarmas la pauta de alguien.”</p>
<p><strong>4. No sentirse valorado/a</strong></p>
<p>Una actitud de buena voluntad es esencial en toda relación. Nos da ganas de hacer cosas a nuestras parejas, especialmente si nuestros esfuerzos son reconocidos y apreciados. Pero si sentimos que nuestros esfuerzos pasan desapercibidos, o, peor, que nuestra pareja sólo se percata de lo que no hacemos, perdemos interés en llevar a cabo esos actos generosos que fomentan la relación. Por el contrario, nos irritamos, y al final sentimos que no se nos hace caso.</p>
<p>“Depende de cada uno de nosotros comunicar lo que nos hace sentir valorados,” dice Sollee. “No puedes presuponer que tu pareja lo sepa.”<br />
También, podrías intentar sacar a tu pareja de su aturdimiento al convertir la situación en un juego, como Cloe Madanes hace cuando su pareja no tiene muestras de aprecio por los esfuerzos que ella hace en la cocina: “Me niego a que alguien me hiera mis sentimientos fácilmente,” dice Madanes. Su estrategia es tener un diálogo con ella misma y decir cosas como: “Cloe, eso estaba fantástico!” “Gracias, no fue nada.” “No, de veras que sabe bien, gracias.” Hacer esto delante de tu pareja podría ser una gran indirecta para conseguir que él o ella entren en baza. Incluso si no es así, por lo menos, tomas control de tus propias emociones y te arrancas de un estado reactivo. Hay poco espacio para sentirse una víctima desamparada por la obtusidad de la pareja, has tomado control de la situación.</p>
<p>Pero, todavía no cantes victoria, tienes que enmendar tu propia pauta. Con frecuencia notamos cosas que confirman nuestras tendencias e ignoramos lo que no las confirman, lo que significa que nos enfocamos más en lo que nuestra pareja no está dando. Y encontramos una amplia evidencia de ingratitud. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el comportamiento de nuestra pareja no tiene un significado inherente y es el significado que nosotros atañamos a su comportamiento lo que nos irrita. Así que, cuando tu pareja te pida que retires la basura y sientes la necesidad de responder “¿Es que soy tu esclavo?”, recuerda la buena voluntad que tenías al comienzo de la relación y no te centres tanto en recibir, sino en dar.</p>
<p><strong>5. Sentirse controlado/a<br />
</strong><br />
Una joven pareja decidió intentar vivir juntos y compraron una casa. Un día, al principio de la relación, él se acomodó en el sofá para leer el periódico después del trabajo, mientras ella iba a la cocina para preparar la cena. “Oye, ¿podrías traerme un vaso de agua?” dijo él. “Ven a buscarlo tú,” respondió ella &#8211; y ese fue el final de la relación. Ella percibió la petición como un intento de controlarla. Ella había crecido con un padre militar que siempre estaba diciendo a la gente lo que hacer, y no estaba por la labor de entrar en esa situación voluntariamente. Él se quedó asombrado por su negativa.</p>
<p>Sentirse controlado/a es una de las quejas de pareja más comunes –  el 40 por ciento, según un estudio. “A los seres humanos no nos gusta que nos digan lo que hacer,” dice John Jacobs. El problema real podría no ser el comportamiento de tu pareja, sino la forma en la que lo etiquetas. “Lo que una persona podría sentir como control, la otra podría sentirlo como amor y cariño,” explica Madanes. “El arte de las relaciones es cambiar las cosas de alrededor, incluso si la otra parte no colabora.”</p>
<p>“Para hacer que una relación funcione, es mejor atribuir buenas intenciones a tu pareja”, dice Madanes. “En vez de ver a tu pareja como controladora, pregúntate qué le motiva. El compañero o la compañera que no quiere que salgas con tus amigos, podría sentir miedo de ser abandonado/a. Un compañero o una compañera que cuestiona tus decisiones podría estar preocupado por ti. Yo nunca me siento controlada”, dice Madanes. “Nunca pienso en esos términos. Por el contrario, llegaría a pensar que es sobreprotector o que está llevado por el miedo.”</p>
<p>Además de modificar la forma de ver el comportamiento de tu pareja como de bien intencionado, pregúntate qué necesita tu pareja que parece no llegar a conseguir. ¿Manifestaciones de amor? Comprometerse a satisfacer las necesidades de la pareja en la medida en que uno se sienta cómodo con ello, transformará toda la relación.</p>
<p>La mujer que rehusó llevar el vaso de agua a su novio podría mejor haber sondeado el asunto y haber hablado sobre su educación recibida. “Podría haber explicado que su petición desencadenaba en ella un malestar emocional y la hacía sentirse resentida,” sugiere el terapeuta Lori Gordon, “lo que ayudaría a que él lo supiera.”</p>
<p><strong>6. No sentir confianza</strong></p>
<p>Una pareja, ambos jóvenes abogados con éxito, querían un bebé. Pero, empezaron a pelearse de una manera que les hizo perder toda la esperanza. Una vez, a la vuelta a casa después del trabajo, ella quería hablar sobre los problemas económicos, pero todo lo que él quería era tranquilidad. Ella lo siguió de una habitación a otra, al tiempo que él intentaba evitar la conversación, hasta que ella se interpuso en su camino. Entonces, él la empujó. Para cuando solicitaron terapia, habían llegado a la conclusión de que no podían tener un niño en un ambiente tan violento.</p>
<p>Madanes les dijo que había algo que el marido podía hacer, pero era algo difícil y no estaba segura de que él pudiera hacerlo. “Puedo hacerlo,” insistió el marido.“En el futuro, siempre que ella empiece a ir detrás tuya y quiera hablar sobre dinero – ya sea en casa, en una fiesta, o en la calle – pon tu mano bajo su blusa o su falda y acaríciala.” “¡No vas a hacerlo!” dijo la mujer. “¡Oh, sí que lo voy a hacer!” dijo el hombre.</p>
<p>La táctica no sólo interrumpió la pauta de confrontación de enfado, sino que la transformó en una dinámica cálida y juguetona. En un mes, ella se quedó embarazada.</p>
<p>Como todos los conflictos en las relaciones, la pérdida de confianza es una vía de doble dirección. Si satisfaces todas las necesidades de tu pareja y le llenas de amor a diario, os sentiréis los dos cálidos y cercanos. “Oigo decir a muchos hombres: ‘Mi mujer me dejó de repente, y no puedo comprender por qué, le daba todo,’” dice Madanes. “Y yo respondo: ‘¡Le dabas todo, excepto lo que ella necesitaba!’”</p>
<p><strong>7. Coquetear</strong></p>
<p>El sentir una falta de cercanía se manifiesta a menudo en un coqueteo con otros. El coqueteo podría ser inocente si no lleva a ningún lugar, pero puede hacer daño y ser humillante para un miembro de la pareja. &#8220;¡Coquetear es una llamada!” dice Robbins. “Quiere decir, ‘¡Por favor, fíjate en mí!’ El miembro de la pareja que coquetea está buscando sin excepción alegría, atención y satisfacción.”</p>
<p>Si tu pareja está coqueteando con otros, dice Madanes, mira más allá de tus sentimientos heridos y pregúntate qué está buscando tu pareja. Y entonces, pregúntate, “¿Qué estoy haciendo para provocar esto? ¿Qué necesita mi pareja?” Para algunos podría ser, tener hechas las labores de casa de forma inesperada, como por ejemplo, sacando la basura; para otros podría ser tener tiempo de calidad; y aún para otros, ser la prioridad. Todos ellos podrían ser vías a la pasión.</p>
<p><strong>8. Conflictos de personalidad</strong></p>
<p>El enojo aparece con la diferencia. Toda persona que se queja por que su pareja es de cierta forma, su pareja podría quejarse por todo lo contrario. Podrías ver a tu cónyuge como demasiado social, pero él podría verte como una ermitaña. Se pueden evitar muchos enfados sólo con comprender las diferencias entre tú y tu pareja – y aceptando que es correcto, incluso inevitable, ser diferentes.</p>
<p>Casi sin excepción, dice Gordon, cometemos el error de suponer que nuestra pareja tiene las mismas necesidades que nosotros. O consideramos que las necesidades diferentes a las nuestras son menos válidas, tienen menos valor de ser satisfechas. Incluso aquellos de nosotros con las mejores intenciones tienen la tendencia de dar a sus parejas lo que ellos quieren, no lo que quieren sus parejas.</p>
<p>Tú eres introvertido, recargas tu energía en privado. Tu pareja es extrovertida. Después de una hora en una fiesta, tú quieres irte, sin embargo para ella acaba de empezar. “Este tipo de diferencias es la semilla de innumerables discusiones,” dice Gordon.</p>
<p>Para ayudar a las parejas a entender cómo los enfados surgen por diferencias de personalidad, Gordon les da cuestionarios de personalidad. A muchos, ver una evidencia clara de que la pareja tiene una personalidad completamente diferente les ayuda a frenar su resistencia a las diferencias y a estar más dispuesto a acomodarse a ellas.</p>
<p>Cuando te quieres ir temprano, no es porque a ti no te importe tu pareja, explica Gordon. Cuando tu pareja se quiere quedar, no es por falta de amor hacia ti. Podríais resolver vuestras diferencias al ponerse de acuerdo de antemano sobre volver a casa por separado – uno temprano y el otro más tarde. Es conveniente aceptar las diferencias y no guardar rencor por ello.</p>
<p><strong>9. Falta de justicia</strong></p>
<p>Uno de los aspectos más correosos de una relación es negociar los intereses encontrados que surgen inevitablemente. ¿Quién se encarga de las labores de la casa? ¿Cómo dividir las vacaciones entre dos familias de parientes? ¿Quién decide a dónde ir en las vacaciones?Tales asuntos se manifiestan a menudo en quejas por la falta de justicia. Un miembro de la pareja percibe que el otro no se está ciñendo al pacto establecido. Pero, como con todos los conflictos, se trata de según como se mire.Una ironía es que las parejas intentan dividir todas las responsabilidades a partir de una línea intermedia. El estudio indica que esto ocurre porque al intentar ser escrupulosamente justos, los miembros de las parejas gastan todo su tiempo midiendo, comparando y debatiendo sobre dónde cae la línea divisoria.</p>
<p>Es más importante para cada uno sentir que está dando y consiguiendo más o menos lo mismo, aunque en campos diferentes. Dividir las responsabilidades por preferencia y habilidad elimina la competición y las oportunidades para medir la actuación de tu pareja frente a la tuya. Madanes sugiere que ambos miembros se pongan de acuerdo sobre qué campos se encargará cada uno, asignando la responsabilidad sobre el coche, los impuestos, las relaciones sociales, etc.</p>
<p>Aún mejor, dice Jacobs, es adoptar un sistema de quid pro quo (algo a cambio de algo). Más que buscar una posición intermedia que no ofende a nadie pero que tampoco alegra a nadie, es mejor estar de acuerdo de hacerlo algunas veces a tu manera y otras veces a su manera. Esta vez, tu pareja elige la película, pero tú traes una la próxima vez. Ambos os tenéis que someter al plan: cuando estés viendo la película de tu pareja, intenta disfrutarla – y no te quejes o la aruines.</p>
<p><strong>10. La crítica</strong></p>
<p>Todos los agentes irritantes en la relación pueden llevar a las parejas a criticarse el uno al otro. Pero, la crítica es un agente irritante peligroso por sí mismo. “Si quieres acabar con una relación por completo, ten una aventura amorosa,” dice Buri. “Pero, si quieres que muera lentamente, usa la crítica.” La crítica hace que las personas se sientan atacadas y no queridas, y puede ser bastante dañina para la relación, rayando el abuso. Sin embargo, la mayoría de las personas responde a los conflictos sin importancia con la crítica.</p>
<p>Cuando se reacciona a las molestias, dice John Gottman, los hombres tienden a cerrarse y rehúsan contraatacar. Pero las mujeres dan voz a sus quejas con la crítica. Tienen la capacidad de decir a su pareja exactamente lo que está mal en él y por qué necesita cambiar. Pero este acercamiento rara vez consigue el objetivo deseado, ya que los hombres se sienten atacados, se ponen a la defensiva, incapaces de escuchar con una mente abierta. Las conversaciones que comienzan con críticas tienden a terminar en enfado.A veces, la crítica puede ser indirecta, manifestándose como sarcasmo. Madanes receta una interrupción de la pauta: donde quiera que la pareja se encuentre, tan pronto como ella haga un comentario sarcástico, él se tenderá boca arriba y dirá, “¡Pégame! ¡Pégame! Dolerá menos.” “Es muy efectivo,” informa Madanes.</p>
<p>El acoso despiadado e incesante – sobre el dinero, sobre hábitos irritantes, sobre cualquier cosa &#8211; es otra forma de crítica que molesta sobre todo a los hombres. De igual forma, Madanes receta una interrupción de esta pauta. El objetivo no es romper la comunicación sobre asuntos importantes, sino usar el juego para expulsar una comunicación destructiva y sustituirla por una más constructiva.</p>
<p>Las parejas asumen que ya que la buena comunicación es el eje de una relación, entonces, toda comunicación es buena y cuanta más mejor. Esto es una falacia, insiste Madanes. “Con la mayoría de las parejas, el problema no es la insuficiencia de comunicación, sino, al contrario, demasiada comunicación.” Muchas parejas se quedan atrapadas en ciclos viciosos de quejarse y criticarse mutuamente, martilleando con los mismos asuntos una y otra vez.”</p>
<p>No soló la crítica es algo muy destructivo en una relación, sino que a menudo tampoco hace desaparecer el asunto de discusión. La mayoría de los comportamientos nunca cambian – porque la mayoría de los problemas en la relación no tienen solución. Gottman calcula que el 69 por ciento de todos los problemas matrimoniales son inmutables, que surgen de diferencias personales básicas entre los miembros de la pareja.</p>
<p>En otras palabras, lo que puedes cambiar es tu perspectiva.<br />
<strong><br />
Cruce de géneros</strong></p>
<p>Cuando se les pide que valoren las razones de sus pequeños conflictos más importantes, tanto hombres como mujeres dan respuestas diferentes muy llamativas, informa el psicólogo de la Universidad de Louisville, Michael Cunningham.</p>
<p><strong>Quejas de los hombres hacia las mujeres:</strong><br />
•    El tratamiento silencioso<br />
•    Sacar a relucir cosas que él haya hecho en el pasado<br />
•    Ser demasiado cálida o demasiado fría<br />
•    Ser crítica<br />
•    Ser terca y negarse a ceder</p>
<p><strong>Quejas de las mujeres hacia los hombres:</strong><br />
•    Olvidar fechas importantes, como cumpleaños o aniversarios<br />
•    No trabajar duro en el trabajo<br />
•    Eructar ruidosamente o tener flatulencias<br />
•    Mirar a otras mujeres<br />
•    Ser testarudo y negarse a ceder</p>
<p><strong>Fuente: Psicoencuentro.com</strong></p>
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		<title>Soluciona tus problemas de comunicación con tu pareja.</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Jun 2009 04:34:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ingrid</dc:creator>
				<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Hombres]]></category>
		<category><![CDATA[Mujeres]]></category>

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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-909 alignleft" title="comunicacion" src="http://www.amujer.com/wp-content/uploads/2009/06/comunicacion.jpg" alt="comunicacion" width="150" height="201" />La queja es muy frecuente. Son muchas las parejas que tienen dificultad para comunicarse y, si no se conocen las estrategias para resolverlo, el problema puede ir a más, haciendo que la distancia entre ambos aumente.</p>
<p>La comunicación en la pareja, verbal y corporal, es el medio que permite expresar, para compartir y negociar, los deseos y expectativas de cada uno de sus integrantes. Sin embargo, son comunes los casos en los que dicha finalidad de la comunicación es olvidada:<span id="more-908"></span></p>
<p>• Hay parejas que mantienen las mismas pautas comunicacionales que establecieron al principio de la relación, pero ya no son eficaces porque han dejado de producir cambios.</p>
<p>• En otras parejas, la falta de comunicación es la consecuencia de otros problemas no resueltos que han creado distanciamiento entre ambos miembros.</p>
<p><strong>¿Cómo superar la falta de comunicación?</strong></p>
<p>La comunicación es una capacidad que va cambiando a lo largo de la vida. Constantemente se van incorporando nuevas pautas adquiridas en las diversas relaciones con la familia, el colegio, los amigos, el trabajo, etc.</p>
<p>Cuando la pareja comienza su relación, cada miembro incorpora sus patrones, que se van moldeando, hasta que se establece un patrón comunicacional típico de la pareja. Es decir, la pareja crea su propio guión. Es necesario que dicho guión sea flexible para que, dependiendo de los momentos, las estrategias de comunicación varíen y continúen cumpliendo con su cometido.</p>
<p>Por ello, cuando surgen dificultades en la comunicación, estamos recibiendo la alarma de que, ya sea causa o consecuencia, es conveniente modificar las pautas comunicacionales para producir cambios en la dinámica de la relación que lleven a una mayor satisfacción de la pareja.</p>
<p>Antes de iniciar el cambio y para que éste sea eficaz es necesario analizar y reflexionar sobre los propios patrones de comunicación ineficaces: ¿Cómo nos comunicamos? ¿Qué podríamos mejorar?</p>
<p><strong>La comunicación entre los géneros</strong></p>
<p><strong>LO QUE LOS HOMBRES PIENSAN DE LA COMUNICACIÓN:</strong></p>
<p>• Hablo de los problemas básicamente para resolverlos.<br />
• Comunicar gira alrededor de un propósito, no es hablar por conversar sino para informar, resolver y decidir.<br />
• Hablar de lo que siento a veces me aleja, me incomoda.<br />
• Me agobias con tus requerimientos de información.<br />
• Lo mejor que se puede hacer juntos es una acción.<br />
• Si no sé qué decir, me callo y me siento cómodo.<br />
• Exageras la importancia de la conversación.<br />
• Es lícito el uso de bromas dentro de la conversación sobre la relación.<br />
• Me intimidas, me analizas, me vigilas.</p>
<p><strong>LO QUE LAS MUJERES PIENSAN DE LA COMUNICACIÓN:</strong></p>
<p>• Hablo de los problemas como modo de conexión íntima contigo.<br />
• Comunicar es generar intimidad<br />
• Disfruto hablando de lo que siento y de la relación personal.<br />
• No te digo clara ni directamente ciertas cosas porque deben salir de ti para mostrarme afecto, interés y atención (estilo indirecto).<br />
• No me cuentas nada (confidencias).<br />
• Lo mejor que se puede hacer juntos es hablar.<br />
• Siempre hay algo que decir, hablando me siento cómoda.<br />
• Le quitas importancia a la comunicación.<br />
• Las bromas, fuera de la comunicación sobre la relación.<br />
• No me escuchas, no me miras a los ojos.</p>
<p>SUS TÓPICOS SOBRE LAS MUJERES</p>
<p>• Hablan mucho (demasiado).<br />
• Hablan por hablar.<br />
• Manipulan a través del lenguaje: dicen mentiras, lanzan indirectas, se hacen las tontas.<br />
• Manejan el silencio como castigo.</p>
<p><strong>SUS TÓPICOS SOBRE LOS HOMBRES</strong></p>
<p>• No saben escuchar.<br />
• Hablan de cosas no importantes para las mujeres.<br />
• No saben hablar de sentimientos.<br />
• No insisten sobre las mismas cosas. El silencio les es cómodo.</p>
<p><strong>Modificar pautas disfuncionales</strong></p>
<p>Para que los cambios sean más concretos y, por tanto, más fácilmente alcanzables, conviene tener en cuenta algunas de las pautas que, a menudo, son disfuncionales en la pareja y las técnicas para modificarlas:</p>
<p>• El tono de voz. Cuando hablamos, atendemos tanto al tono de voz como al contenido de la emisión.<br />
• La elección de palabras y sus significados. Las palabras llevan una carga emocional que puede tener más peso que el significado.<br />
• El lenguaje para marcar distancia.<br />
• Los estilos comunicativos.<br />
• La respuesta reactiva. Es la que se produce cuando el receptor percibe un ataque y su mayor interés está en defenderse, en vez de en intentar construir una comunicación.<br />
• Lenguaje recíproco. Así se denominan los patrones de respuesta circulares como, por ejemplo, el ataque-defensa (“Eres un tozudo”- “Y tú, una pesada”) o la cólera-repliegue (“¡No te comprendo!” – El otro opta por el silencio).<br />
• La lectura de la mente. Cuando uno cree que adivina o supone lo que el otro piensa o siente sin tener datos reales.<br />
• La personalización. Cuando alguno define los problemas como “es que el otro es&#8230;”<br />
• La distracción. En algunas ocasiones, se aparta el tema central de discusión para atacar con otros problemas del pasado, presente o futuro.<br />
• El lenguaje polarizado. Expresiones como correcto-incorrecto, verdad-mentira o siempre-nunca deben evitarse porque niegan otras expresiones alternativas más ricas de sentimientos, valores y creencias.</p>
<p><strong>Diferencias entre géneros<br />
</strong><br />
Las diferencias intergénero son otro factor causante de discordancias comunicacionales en la pareja. La concepción de la comunicación y su práctica son diferentes, en general, en hombres y mujeres.</p>
<p>Por otro lado, estas diferencias han dado como resultado la existencia de tópicos que pueden dañar la comunicación en la pareja. Por ello, en caso de que alguno de los miembros de la pareja o los dos utilicen alguno de los tópicos, conviene pensar en su fundamentación e intentar eliminar ese tipo de mensajes o palabras conflictivas.</p>
<p><strong>La influencia del entorno</strong></p>
<p>Para que aumente la calidad de la comunicación, la pareja puede crear su propia “isla de comunicación” que conviene cuente con las siguientes condiciones:</p>
<p>• Hablar el uno con el otro: Mantenerse atentos el uno del otro. Evitar hablar de temas de la pareja delante de otras personas.<br />
• Eliminar los elementos distractores: Toda la atención puesta en el acto de comunicar.<br />
• Proximidad y contacto: Sentir y estar físicamente cercanos, tocándose una mano y manteniendo el contacto ocular.<br />
• Lugar: Estar de acuerdo en elegir un sitio tranquilo y asociado a actividades placenteras.<br />
• Tiempo: La comunicación es un proceso que requiere tiempo.</p>
<p>Fuente: Conmishijos.com</p>
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